Bienvenidos al sitio WEB de la generación 69 de la Idishe Shule.
Fotos del Evento
Hola queridos amigos de la generación 1969
Hace apenas un par de días me sorprendió muy gratamente el ver la foto de nuestra generación, sí, la que Bernardo Fenig subió al internet y que estoy segura los sorprendió a todos ustedes, tanto como a mí.
Híjole, pensé, CINCUENTA años, larguísimos instantes de vida que han ido pasando, rebasando nuestra trayectoria, momentos que se han ido congelando en nuestra memoria, lo que ahora somos, lo que fuimos hasta quedar en lo que nos rodea y circunda y mientras me busco, intento
reconocer rostros, poner nombres y apellidos, claro, allí están todos, mis viejos cuates, mis amigos del alma, breves instantáneas, memorias y escenarios que repentinamente se nos escapan, vuelven a surgir, se van abriendo, como si todos estuviesen allí, infatigables adolescentes de antaño.
No solamente están todos, puedo verlos, nuestras faldas grises, nuestras calcetas, corriendo por los pasillos, escapándonos en desbandada, una hora libre, a comernos unas tortas, el ir por unos tamales, lo que fuera, salir muertos de risa, seguros y firmes de que nada habría de cambiar, los mismos que tal vez esta tarde intentamos ser pero que de golpe y porrazo intuimos y
sabemos que no se puede más.
En el interín puedo ver a Jackie Viskin haciéndome suspirar, el reflejo de Dina Kuriansky, cuanto me gustaría abrazarte, de mi querida Shulamis con quién conviví tantas y tantas veces y hasta el día de hoy hablamos como si estuviéramos en mi casa o en su casa, las inacabables arañas y los ataques de risa con Jenny, Susy y Diana, las bromas a la Doña Dantus, el nerviosismo en los bailes porque los chavos estaban esperando para sacarnos a bailar, pasarnos un buen rato, jurarnos que nunca, nunca habríamos de cambiar y que de pronto se volvió suspiro, una sonrisa leve, un como delirio del alma.
Hace unos días recibí una llamada de Jorge Mareyna, Miriam, dime, me preguntó, ¿sigues tan desmadrosa como eras antes? si hasta tienes la misma voz, no te cambia.
Calladita me quedé muy quieta, sin atreverme a mover, con miedo a dejar de ser Miriam, Miriam la que le hubiera encantado esta noche estar con todos ustedes, aunque ya saben que no todo se puede, darles un abrazote, a Dobe, a mi querida Pechocha, a Anita, a Rebeca, a Shu de mi alma, saber de los Bereles y Joaquín, de Jaime y Pedro, de Jorge, Luis y Salomón, de Marcos y todos mis buenos cuates.
Poder asimismo darle un buen apretón a Rita y Aída Brener, recordar todos juntos a los que ya se marcharon, detener una vez más el tiempo, preparar los ajuares de boda junto a Golde y Frida Korembrot, tan entretejida y fatigosa esta vida, para finalmente decirles a todos que siempre han sido parte de mi vida, que jamás se irán de mi lado, que espero que en mi último aliento me acompañen, a mi lado, posando desde esta distancia inusitada, este puerto que parece me mantiene físicamente alejada, así que hoy, esta tardecita en que los pienso a todos, les prometo solemnemente que el próximo 31 de agosto del 2019 estaré presente con todos
ustedes, llueva o truene, con rayos y centellas, junto a mi amada generación del 69 y con quién pasé los mejores años de mi vida.
Los quiere por siempre
Miriam Ruvinskis
Hola mis muy queridos compañeros,
Desafortunadamente no me es posible compartir con Uds. la comida de generación.
Realmente me siento triste pues tenía ilusión de poder hacerlo, pero las cosas no resultaron. Ya será quizás para la próxima.
¡Por favor denles un saludo muy cariñoso y un fuerte abrazo a todos los compañeros!
Me encantara ver fotos y por lo menos así compartir ese emocionante encuentro.
Silvia Aronowitz
Hola querida Silvia:
Que lástima que no pudiste asistir. Vaya que te vamos a extrañar. Hemos preparado por meses una celebración que pensamos va a ser inolvidable. Nos hubiera gustado que estuvieras con nosotros y nos recitaras: "Mamá, soy Paquito, no haré travesuras". Estamos creando un sitio WEB en la dirección www.idishe.com . Ahí estaremos subiendo muchos contenidos: Fotos, colaboraciones de distintos compañeros, videos, canciones, etc. En esta ocasión preparamos un video en el cual hablamos de nuestra historia como generación, de nuestra vida posterior a la salida de la Idishe, de nuestros maestros, en fin, de muchas cosas.
Silvia: Recibe por favor un gran abrazo de parte de todos nosotros, la gloriosa generación 69. ¡¡¡Te queremos!!!
Ay me hiciste llorar! (Con quien me estoy escribiendo?) Realmente me dolio el no poder estar ahi con uds.! Hasta me puse a buscar el "Mama, soy paquito", (algo todavia me acuerdo de memoria), y me lo declame a mi solita!
Yo tambien los quiero y extraño y los recuerdo con mucho cariño!
Estare al tanto del sitio web de la generacion y por lo menos por ahi estare con uds.
Un fuerte y cariñoso abrazo !
Silvia
SIN PALABRAS, SOLO CORAZÓN!
Cordiales saludos,
Shulamis Chertorivsky S.
PRÓLOGO
Hoy es un día especial para todos, especial porque es nuestro aniversario de 50 años de haber salido de la IDISHE.
Hoy en especial iniciaremos pidiéndoles que se pongan de pie y en un minuto de silencio recordaremos con cariño y respeto a nuestros compañeros que ya no están con nosotros.
Abraham Neiman
Alfredo Dujovich
Betty Stavchansky
David Troice
Debbie Frumin
Enrique Finkler
Golde Beer
Jacobo Rudy
Moises Lubinsky
Rebeca Gorbach
Reyna Farca
Sammy Rudoy
Silvia Kurchansky
Pedro Trachman
¿¿¿Que son los recuerdos???
¡Son momentos imborrables que nos vienen a la memoria y que quedarán para siempre!
Los años han pasado…50 años… se dicen rápido y han pasado rápido.
No nos dimos cuenta cuando pasó el tiempo; quizá solo cuando volteamos a ver nuestras vidas posteriores a nuestra salida de la Idishe, nuestra querida escuela…, cónyuges, hijos, nietos, los que están, los que ya no están, divorcios, matrimonios varios, unos vivimos en México, otros no; con algunos tenemos años de no vernos y con otros mantenemos una relación tan profunda como si fuera ayer que salimos de la escuela.
Todo lo vivido forma parte de nuestras vidas.
Recordamos la noche en que nos graduamos de prepa como si fuera ayer, nuestro baile, la despedida, las lágrimas, un nuevo comienzo… el miedo a lo desconocido, a salir de nuestra escuela a la que tanto queríamos y queremos … Salimos llenos de vida, de deseos y de esperanza …y ahora B’H estamos aquí reunidos para festejar los 50 años de haber salido de la Prepa, de la IDISHE.
Aquella noche ni por casualidad pensamos que 50 años después nos reuniríamos para celebrar el aniversario de Oro de nuestra grandiosa generación 69.
Queridos compañeros siempre hemos comentado que Berele Fenig tiene una “buena memoria” de aquellos años.
Fuimos una generación unida, divertida, arriesgada; fuimos malos y buenos estudiantes, traviesos, desafiantes y amantes del peligro; responsables, simpáticos, estudiosos, ingenuos, inocentes y muchas veces muy crueles; fuimos profundos, discretos, confiables, matados, burros, agradables, peleoneros, cortados, molestones, chistosos, de todo, pero fuimos y somos una GRAN GENERACIÓN.
Sentimos que en algún punto entre kínder y nuestro último año de Prepa, nos sucedió algo hermoso, algo único, que quizá no notamos en todo ese tiempo; una huella imborrable, algo que en todos esos años estábamos construyendo sin querer… un muy fuerte lazo y preciado vínculo llamado AMISTAD y CARIÑO.
Una relación especial, única y en la que no importa cuántos años o décadas dejemos de vernos y si pasaron mil cosas o no.
Los recuerdos afloran, los momentos vividos, las costumbres, las modas, la vestimenta, el peinado, el entorno, es decir todo aquello que nos identifica como una generación.
Los recuerdos que forman parte de nuestras vidas no desaparecen, permanecen en nosotros.
No sabemos que es, pero es mágico. En el momento en el que hacemos contacto y nos reunimos, es como si estuviéramos de vuelta en la escuela, como si la alegría y camaradería que nos invadieron siempre regresara hoy y para toda la vida.
Aprendimos que:
LA AMISTAD PUEDE SER INCONDICIONAL, LA AMISTAD CONSISTE EN ESTAR SIEMPRE AHÍ Y QUE NADA ES COMPARABLE A UN BUEN VIEJO AMIGO
Reencontrarnos, recordar y celebrar es maravilloso
" VIVAMOS TODO LO QUE PODAMOS, CON LO QUE TENGAMOS, EN EL TIEMPO DEL QUE DISPONGAMOS, EN EL LUGAR DONDE NOS ENCONTREMOS, CON CARIÑO Y POSITIVISMO".
Y recuerden siempre que, LA AMISTAD NO ENVEJECE SE RENUEVA CADA VEZ QUE NOS VEMOS
Shulamis Chertorivsky
EPÍLOGO
Gracias a D-os y a la vida por habernos permitido llegar a este momento tan maravilloso.
La Idishe, nuestra generación, amigos, maestros y todas nuestras vivencias nos marcaron de por vida. Acabamos de ver pasar el tiempo, y nunca imaginamos este gran día.
Las experiencias que vivimos en estos años, los momentos inolvidables pasaron rápidamente y nos llenaron de dicha y alegría nuestra niñez y juventud; y ahora en nuestra edad madura, podemos englobar nuestros sentimientos en una sola palabra que significa mucho: GRACIAS.
Gracias porque estamos aquí, porque tenemos salud.
Gracias por nuestra amistad, unión, solidaridad, alegría y compañerismo.
Gracias porque a lo largo del tiempo, hemos convivido tantas veces y de tantas formas que nos será difícil de olvidar, porque todos y cada uno de nosotros hemos dejado una huella importante en los corazones de toda nuestra Generación 69.
Gracias, porque al reunirnos cada 5 años ininterrumpidos hemos tenido la suerte de reforzar el cariño que sentimos y todo aquello que vivimos en la Idishe.
Gracias porque con los años hemos encontrado que la amistad perdura, que hay siempre camaradería, palabras de apoyo, aliento, consejo en los momentos precisos, sabiduría, cooperación, sentido del humor y una gran amistad.
Gracias por todo lo compartido.
QUERIDOS AMIGOS Y AMIGAS.
EL HECHO DE CELEBRAR HOY LOS 50 AÑOS DE NUESTRA SALIDA DE LA IDISHE ES, SIN DUDA, UN ACONTECIMIENTO EXTRAORDINARIO. NOS ESTAMOS DANDO EL LUJO DE COMPARTIR ESTA MEMORABLE OCASIÓN ESTANDO OBVIAMENTE VIVOS, Y EN TÉRMINOS GENERALES GOZANDO DE UN BUEN ESTADO DE SALUD Y DE UNA VIDA FELIZ.
PARA MI, MI VIDA EN LA IDISHE FUE, TAMBIÉN SIN DUDA, UNA ETAPA INOLVIDABLE, LA CUAL TENGO EL GUSTO Y LA SATISFACCIÓN DE RECORDAR PREDOMINANDO LOS SENTIMIENTOS DE ALEGRÍA, CAMARADERÍA Y AMISTAD, QUE PERDURAN HASTA LA FECHA.
FUERON AUTÉNTICAMENTE UNOS “ WONDER YEARS “.
LO QUE SEMBRAMOS ESOS AÑOS ES LO QUE ESTAMOS COSECHANDO AHORA. LARGAS Y MUY ENTRAÑABLES AMISTADES QUE SE HAN CONSERVADO CON EL PASO DE LOS AÑOS. ENSEÑANZAS DE MUCHOS MAESTROS QUE HOY NOS DAMOS CUENTA, SI NOS ENSEÑARON EN REALIDAD. EL ESTAR AQUÍ HOY, REUNIDO CON TODOS USTEDES, ME LLENA DE ALEGRÍA Y ES UNA RECARGA DE BATERÍA MUY IMPORTANTE. LOS RECUERDOS QUE USTEDES ME TRAEN, SON MARAVILLOSOS Y LOS CONSERVARÉ POR EL RESTO DE MI VIDA.
SEGURAMENTE Y LAMENTABLEMENTE, COMETÍ ERRORES QUE LASTIMARON A ALGUNOS DE USTEDES. POR ESTO LES OFREZCO UNA SINCERA DISCULPA. LOS QUIERO MUCHO A TODOS Y TODAS.
QUE DIOS LOS BENDIGA Y NOS PERMITA REUNIRNOS MUCHOS AÑOS MÁS.
Mil gracias a todos los organizadores que dieron todo para que este maravilloso evento sea inolvidable!!
Un fuerte abrazo
Rebeca Goldsmit
NOTAS PARA LA CELEBRACIÓN DE 50 AÑOS DE EGRESO DE LA GENERACIÓN 69 DEL CIM
Ofelia Desatnik. Mayo, 2019
¡Cincuenta años desde que terminamos la prepa en el Colegio Israelita de México!
Son tantos años y evocan tantas y tantas experiencias, recuerdos, vivencias que ahora se vuelven muy presentes! A esto se añade la oportunidad de reunirnos y compartir nuestros recuerdos, lo que va resultando en un ir y venir por la historia personal, entremezclada con la historia de nuestras familias, de nuestra comunidad, de los esfuerzos comunitarios por crecer, modernizarse y a la vez conservar lo propio; lo que nuestros padres y abuelos nos enseñaron y transmitieron desde la vida diaria, las costumbres, reglas, el “deber ser”, de lo que es parte de una buena educación, formarnos como “mentshn” y señalarnos lo que no estaba bien (“es iz nisht shein”).
Ésta es una fórmula siempre en acción, la posibilidad de cambio, de ser diferentes, de encontrar nuestras identidades personales y comunitarias y, al mismo tiempo, seguir perteneciendo ¿Con qué me quedo? ¿Con qué me identifico? ¿Qué quiero o debo conservar y qué quiero o debo cambiar? A veces, por más esfuerzo que hacíamos por conservar lo familiar, el idioma, las costumbres, había una diferencia que se iba marcando. Por más que intentaba hablar con mi bobe en Idish, ella no entendía muy bien nuestro modo de hablar, la pronunciación que nos enseñaban, decía que para qué había mi papá pagado tantos años la idishe shul si no podía articular una frase en Idish.
Ahora que reflexiono sobre lo que fue nuestro paso por la escuela, en los años de fines de los 50’s y la década de los 60’s, me da la impresión de que estuvimos en una generación de transición, donde nos importaba permanecer en una tradición y a la vez, nos atraían los nuevos modos de vivir; por ejemplo, todavía pedíamos las mujeres permiso para usar medias en secundaria y nos atrevíamos a usar minifaldas, y los hombres con el pelo largo, ante lo cual Vizcaíno vigilaba celosamente los límites y nos regresaba a no transgredir la norma, mandaba a los hombres a la peluquería y a las mujeres, a cambiar el largo de la falda.
En aquellos años, la escuela me parecía inmensa. Los pasillos, las escaleras para subir a secundaria y a prepa; los grandes patios donde nos formábamos, recibíamos invitados prominentes, cantábamos los himnos y veíamos izar las banderas. Los salones y las bancas con paleta; me pregunto cuántos años más recibieron a las generaciones que nos sucedieron. Cada año regresábamos a la escuela después de vacaciones y siempre me pregunté por qué volvían a pintar de verde con blanco las paredes, por qué no variaban el color? Tiempo después escuché que el verde es un color que tranquiliza, será que lo pensaban de esa manera? O era esta costumbre parte de conservar lo establecido, de no mostrar que se arriesgaban a cambiar?
Haber estudiado y convivido en el Colegio Israelita de México, durante 14 años, marcó en gran medida quién he sido hasta ahora, a qué le doy valor, la manera en que estructuro el pensamiento, lo que aprendo y lo que he retenido de todo lo que ahí aprendí. El lerer Ferdman, en los tres años de Prepa, me enseñó una manera de aproximarme al conocimiento, que no se parece a lo que otros maestros hacían. Un recorrido por la historia judía, primero desde lo espiritual, en otro ciclo, desde el pensamiento, lo histórico, en uno siguiente, desde lo comunitario, o bien, desde lo económico y formas de organización social. Esta manera de pensar, de analizar, de estructurar el conocimiento, me ha permitido adentrarme en muchas áreas, siguiendo esa metodología que ha sido muy valiosa y útil para mí. Al mismo tiempo, surge la cuestión de por qué No era tan interesante para todos? ¿Por qué había una distancia entre lo que querían transmitirnos y lo que en verdad recibíamos? Siguiendo esta idea de continuidad, me quedo pensando si los profesores de idish, ( muchos de ellos venían de Europa donde se formaron en Guimnasiums y algunos de ellos fueron sobrevivientes del holocausto) nos hubiesen querido formar de manera similar a lo que había en Europa antes de la guerra y no se daban por vencidos al observar que, aunque por edad, éramos contemporáneos de los niños y jóvenes asesinados , no veíamos el mundo de la misma manera ni teníamos la misma historia que ellos. Recuerdo una cuento que estudiamos en Prepa, de una familia de sobrevivientes en Israel que enfrentaba un dilema al querer los jóvenes darle un nombre (Ehud) a un nuevo bebé, diferenciado del que el abuelo quería darle (Mendele), en recuerdo de su nieto asesinado en el holocausto. Estaríamos nosotros en el mismo dilema, o bien, ya conformábamos un grupo distinto de los que debatían entre el recuerdo de las comunidades perdidas y las nuevas? Recordemos que para esos años la guerra había terminado hacía solo 10 años y asimismo, la creación del Estado de Israel tenía apenas alrededor de 10 o 15 años. Realmente era muy joven como para que nosotros y nuestros padres y abuelos, hubiésemos podido incorporar esta nueva experiencia a nuestras vidas y a la trayectoria de nuestra historia como pueblo.
Tuvimos profesores de hebreo, que llegaron desde Israel a México con la misión de enlazarnos con la cultura, el idioma, la historia de Israel. Podría citar a Shamai Golán (escritor renombrado) los Palti ( grandes expertos en el estudio del Tanaj, que nos invitaron a estudiar los domingos en su casa para prepararnos para el Jidón HaTanaj, en el que orgullosamente para nosotros ganó Jacky Viskin), o el Moré Tamari que nos en una ocasión nos leyó una carta que le escribió su hijo que estaba en la Tzava, diciéndole qué era muy loable que él estuviera en México haciendo una gran labor a favor del pueblo de Israel, enseñando a los jóvenes, lo que me conmovió mucho y, a la vez, recuerdo que nosotros hacíamos “bromas” como cerrar la puerta por fuera y poner chicle en la cerradura, para perder clase al no poder abrir el salón. En esa época había una brecha entre lo que nosotros podíamos hacer y pensar, adolescentes intentando, a la vez, jugar y aprender algo, y ellos, con proyectos educativos, ideológicos y formativos, que trataban de conectarse con nosotros.
La forma de educar, ya sea desde la dirección (Shulgaser) o a partir de los programas de kínder, de primaria, secundaria y prepa, la relación que podíamos establecer con profesores que venían de Europa, que apenas hablaban español, que tenían una concepción de la educación muy distinta a la que tenemos ahora, marcó un modo de distancia, de cierto desapego con las personas en particular, pero que a la vez, nos marcaron y dejaron su sello, al grado que todavía ahora seguimos preguntándonos, por qué tomaban ciertas decisiones que nunca entendimos, por ejemplo, la división de alumnos según sus calificaciones; o en prepa, con base en el nivel de idish que teníamos (filosofishe o alguemeine); ¿Cómo es que los estilos promovieron la competencia o la colaboración entre nosotros? ¿Qué de lo que ellos nos transmitieron, trascendió a lo largo de tantos años? ¿Cambió el mundo, y al mismo tiempo cambiamos nosotros, nuestros padres, los valores, costumbres, acciones concretas y modos de relacionarnos?
Por qué, los profesores en general, nos llamaban la atención, se mantenían distantes, con autoridad? Recuerdo mucho al profesor de Geografía de 2° de prepa (el Greps) que aplicaba exámenes sorpresa, ante los cuales siempre protestábamos. Él tenía una lógica con la que justificaba su acción. Decía, “si un ladrón va a entrar a robar a su casa, a poco les avisa?” Entonces, él no tendría que avisarnos de los exámenes. En ese tiempo nos quedábamos callados, tal vez por ingenuidad, conformes o no con su explicación, o más bien impotentes de cuestionarlo. Ahora lo pienso y digo, cómo es que igualaba a un profesor que aplicaba exámenes sorpresa, con un ladrón que entra a robar una casa! ¡Qué asociación tan poco congruente con lo que debieran ser los valores educativos! También recuerdo a la maestra Monroy de Historia en secundaria, que se vestía de negro cuando era día de exámenes.
Recuerdo prácticas a las que no les encuentro sentido, como cuando la maestra de 2°A, Cruz Corona Carrasco, nos pedía a diario que ensenáramos el pañuelo (si no lo traías había regaño, puntos menos) y siempre justificaba que ella no se había casado, dado lo negativo que era tratar con hombres. Por otra parte, había profesores con mucha intuición de cómo favorecer un paso amable por la escuela, como la Maestra Teresita Armida que tuvimos en 3° y 4° de primaria, que premiaba a alumnos por buen comportamiento y aprendizaje, permitiendo que se sentaran en su escritorio y les escribía en sus libretas los apuntes del día, con su excelente letra; siempre se dirigía a nosotros con tranquilidad y amabilidad. También quisiera mencionar al Profesor Marco Antonio Escalante, que se acercaba a los alumnos de manera más personal y coloquial; compartía la emoción del mundial de futbol en Brasil, ya que pudimos seguir algunos partidos con el único radio de transistores disponible en esa época, que llevó Berele Fleisher para beneficio de todo el grupo.
Las presiones eran muchas veces fuertes, Arturo Rivera en 6° hacía exámenes orales en los que uno podía sacar 10, 8 o 0. Sobra decir que su actitud siempre era retadora y con mucha descalificación si uno se equivocaba. Ese fue un año muy intenso y de mucha tensión pero también de mucho aprendizaje. También recuerdo que nos impulsaban a participar en concursos diversos, de lectura tanto de libros en español como en hebreo y en idish, en el Jidón de Tanaj, las interescolares. Para salir en obras de teatro o participar en el coro, donde había una selección y los que no pasábamos, nos quedábamos sin actividad y marginados. Se premiaba a los alumnos más aplicados, pero siempre quedó el pendiente de que no se reconocía lo que cada estudiante en particular aprendía, los logros y talentos personales, aprendizajes diversos que no eran detectados y que hubiera sido muy gratificante y de gran provecho para muchos, haber obtenido reconocimiento por ello.
El periodo comprendido entre fines de los cincuentas y la década de los años sesenta, fue una etapa de grandes cambios, el mundo se convulsionó con descubrimientos y su difusión, como por ejemplo, la píldora anticonceptiva, la vacuna contra la polio, las cirugías de corazón abierto y los primeros transplantes; movimientos políticos y sociales, como las luchas por los derechos civiles en EU, los movimientos feministas y luchas por el reconocimiento de las minorías. En nuestro país apenas había ocurrido el primer periodo en el que las mujeres ejercieron el derecho al voto, en 1955. Los movimientos estudiantiles entre los que resalta el del 68 en México. También guerras e invasiones, como la guerra de los seis días en Israel, la revolución cubana, la guerra fría, la invasión a Hungría y a Checoeslovaquia; la captura de Eichman y su juicio, que desató nuevamente las discusiones éticas sobre el holocausto y otras atrocidades; la crítica a la guerra de Vietnam; el asesinato de Kennedy, que ocurrió exactamente el día en que estábamos en la escuela por nuestra despedida de 6° de primaria. Los primeros viajes espaciales que culminaron en esa época con la llegada del hombre a la luna, justo en las fechas en las que nos estábamos graduando de prepa. También cambiaron formas de vida, modas, los colores psicodélicos, la música, el Rock, conjuntos como los Beatles, Rolling Stones, el Rock en español, la música de protesta, que también vivimos en México y que cambió para siempre nuestros gustos y afinidades, con los movimientos musicales sin los cuales no podríamos entender las tendencias de ahora. La liberación de los jóvenes, las propuestas de modos de vida distintos, los diversos movimientos juveniles, grupos que defendían algunas ideologías, las organizaciones en comunas, el acercamiento al budismo y prácticas orientales, el socialismo en organizaciones juveniles y los kibutzim.
Sin duda, todos estos eventos influyeron en nuestra manera de pensar, de enfrentar situaciones y problemas diversos, de abrir nuestra mente a nuevos modos de ver la vida. Me parece que nuestra Idishe trató de mantener una postura conservadora en unas áreas y muy amplia en otras. No me ha sido fácil explicar el tipo de judaísmo que aprendí en el Colegio Israelita de México. Un judaísmo que nos transmitió muchas costumbres, que enfatizó la celebración de las fiestas judías , que integró un conocimiento a fondo de la historia bíblica y moderna, la cultura, la literatura y el sionismo (con la formación de hábitos tan sencillos como cada viernes donar dinero para plantar árboles y apoyar al Keren kayemet Leisrael) , junto con una valoración de nuestra ideologías y el sentido crítico que nos ayudaría a entender lo que pasaba en nuestro mundo. Podría nombrar esto como un judaísmo “laico” con énfasis en la filosofía, la cultura e historia judías y el sionismo.
Pienso que en esos tiempos, sí estábamos en un ambiente protegido, donde las cosas pasaban en lo exterior, por ejemplo, mientras estábamos en la prepa se dio el movimiento del 68 en el país, pero había un cierto contexto “protegido” del que, una vez que salimos de la escuela, nos dimos cuenta que había un gran mundo por conocer, pero que con las bases que aprendimos, una combinación entre progresismo, tradición y valoración de nuestras raíces y cultura, nos permitió entender y tener los recursos para enfrentar la vida, para proyectar nuestro futuro y el de nuestras familias y así seguir en esta doble tendencia de conservación y de cambio.
La reunión de cincuenta años y la generación del 69.
Por miriam ruvinskis
Es que se sienten muchas cosas, y es que de pronto todo se detuvo y volvió a emerger el pasado. Fue así, sin saber a ciencia cierta que me fui hasta el aeropuerto de Tijuana y como no queriendo me metí a la cafetería y pedí esos chilaquiles verdes, los mismos que nos servían en el Sanborn’s, el pensamiento detenido en ese lento caminar de un paso tras otro y llegar tan como antaño hasta la mesa donde Diana y Susy se sentaban, Jenny y Shulamis, una que otra vez, o cuando todas las chavas de la prepa se montaban en el carro nuevo, el primero que me habían regalado y así nos íbamos de pinta, que unas chalupas, unos huaraches, unos tacos de canasta, hasta Don Polo, sin saber, sin verdaderamente darnos cuenta que todo quedaría en el recuerdo, como una iluminación repentina, de salpicón, de trueno, de rayo multicolor mientras el tiempo como que quedó suspendido en tanto olvido. Tomábamos café a lo bestia y nos reíamos a carcajadas y pensábamos, eso sí que la vida seguiría segurísima, así, idénticamente, todos los días repetidos, voluminosos, como encerrados en una cajita, un estuche, algo muy preciado guardado en el cajóncillo del alma.
Y es que de verdad fue como de otro mundo, nos preparamos sin saber, que unos podían y otros no, pero al final convencidos dijimos que sí, ¿cómo de que no? Poquito a poquito nos fuimos acordando de tantas cosas, de nuestras locas carreras por los patios de la escuela, a la dirección, los maestros, las clases de cocina, los noches de fiesta en que todas las chavas nos poníamos a esperar, el muchacho que daba un paso y otro y se atrevía a sacarnos a bailar, la casa de Nueva Orleans, dejé mi corazón en San Francisco, tan frescas todas, tan de grito, tan ilusionados los muchachos porque el futuro estaba allí, en ese 1969, justo en mitad del año, cuando si apenas se logró aterrizar en la luna.
Nos reíamos con candor, pensábamos que todo seguiría igual hasta que uno a uno fueron llegando, Betty, Frida, Florence, los tantos Bernardos, Luis, Jackie, los apodos, los tantos recuerdos de adolescencia que comenzaron como a entretejer una manta multicolor de experiencias, cuando abriendo la puerta y en tumulto salíamos hacia el futuro, suspirando anhelos y creyendo que nada, nunca, habría de cambiar.
No, de golpe y porrazo, volvimos a vernos, la imagen en crescendo de todo aquello que fue dándose, un punto de arroz, dos a la derecha, hacia atrás, porque todos, hombres y mujeres pensamos en la vida es sueño, un largo pasadizo hacia el horizonte.
Con ahínco pasamos un año y otro, divertidos nomás, inconsecuentes, atreviéndonos a palpar, un beso, un abrazo, lo que sería el futuro.
Con precisión me viene a la mente, el último día, el vestido blanco, los holanes amoratados, el ensayar una y otra vez los pasos del vals, mientras a tientas pensamos que nada habría de pasar sino hasta ahora, tan entretejidos nuevamente, con tanta curiosidad, tan de tantos anhelos suspendidos.
Poco a poco entramos, al igual que el primer día de clases, nuestros corazoncitos tan acelerados, tan locos de atar, diciendo adiós con las manos, saludándonos, sorprendidos de vernos nuevamente, el vago suspiro eternamente agradecido de lo que habríamos de vivir, frente al pizarrón, tantas noches y tantas lunas nuevas.
Con Judy estudiamos juntas, de cabeza, desveladas, con tostadas de frijoles y los cacahuates japoneses respirando limón, el sabor único y tronador en nuestra boca, la de todos, en esa larguísima noche de aeropuerto, la despedida final frente a la Diana cazadora.
Llegamos nerviosos, como en cabalgata, mirando sin reconocer, dando mil y un abrazos, Chivis, Luis, Schmilik, Benny, Roberto, ¿será posible tantísimo tiempo? Y como enloquecidos nos tentamos y refabricamos los sueños, nos vimos hasta reconocer la vieja algarabía, lo tal vez ya enterrado entre tanto maquillaje y peinado fru fru, entre las sonrisas frescas que comenzaron a invadir el salón, los mil y un abrazos, las carcajadas reales, y te acuerdas, yo si, tú también, todos juntos.
Nos entró la tristeza por los idos, los ya desaparecidos, los que no llegaron, lo porvenir para tal vez pronto, mañana, algún día intentar recuperarnos. Y nos vimos a los ojos con valor, con
alegría infinita, contentos, despojados momentáneamente de tanto peso de tiempo, de horas y pesares, de tanto atardecer en letanía.
Abrazamos a Jaime y a Joaquín, a Rebeca y tantas Miriams, bajamos el caparazón y por unas horas fuimos otra vez, tan libres y tan locos, tan creyendo que nada volvería a cambiar, enardecidos por el furor de esa juventud que quedó plasmado en la fotografía, todos muy quietos, sentaditos, sin movernos, tomados de la mano, Linda y Leye, las Anitas y la tan querida Shulamis, Benny y la sinrazón, los tantos pasos dados, tanto camino recorrido hasta que de golpe y en silencio partimos el pastel, cincuenta años, entretejidos y curiosos, repartidos y animosos, la larga tristeza de las tantas pérdidas, adiós querida Silvia, adiós Samuel, querida Clarita y Debbie.
Así y todo nos pusimos a bailar y vimos fotos y te acuerdas de esto y lo otro y de todo lo demás, para que el atardecer se atravesara y volviéramos a unirnos, a descifrar tantas miradas, una nueva caja de memorias.
Esa noche volvimos a soñar, fuimos una y otra vez, agarrados de las manos nos llenamos de Jerusalém de Oro y tanta agujeta de color de rosa. Cantamos, y Bernardo y Marcos nos saludaron en coro, hasta la eternidad, por siempre hasta el final de nuestros días.
Ya pasó una vez más, y ahora en la tranquilidad del momento volvemos a pensarnos, José y Yolanda, Chivis y Rebeca, todos tomados de las manos, todos juntos unidos por siempre.
Queridos amigos:
Cuando apenas llegué a México a mediados de los sesenta y tras haber vivido varios años en Buenos Aires, Argentina, recuerdo muy claramente que tuve que ir a presentar todos los exámenes de primaria y parte de secundaria, a título de suficiencia, ya que mis estudios los había hecho en la Argentina.
Fue una experiencia agotadora, el tener que presentar materia tras materia pero un par de días más tarde, entré a estudiar tercero de secundaria en el Colegio Israelita de México, allá, en nuestra única calle de San Lorenzo 290, portón, el olor del patio, las viejas escaleras, los corredores donde tanto murmullo se fueron creando, hasta los mil fantasmas que ahora merodean interminablemente por todas nuestras memorias.
¡Qué experiencia!
Desde ese momento toda mi vida se transformó.
Puedo desde aquí, visualizar a todos mis compañeros, mujeres: faldas grises, calcetas blancas, zapatos negros, abriéndome los brazos, hombres: pantalones grises, camisas blancas, la larga carrera hacia algo que pasaría a ser el principio de una gran amistad, de una gran camaradería y los cuatro años más formativos de mi vida.
Tras ir y venir, llegar y nunca llegar, de pronto tuve una casa, un pupitre, una clase con cientos de maestros que llegaron a nuestras vidas para poco a poco darnos la clave de lo que llegaría a ser nuestro futuro.
Cómo no recordar las cientos y miles de veces que tomé el camión allá en la calle de Amsterdam y cuadra tras cuadra se detenía para que uno y todos los cuates de la escuela fueran subiendo, las clases de historia, de literatura, de biología, los quince minutos de cruzar la calle e irnos a comer un huarache, justo enfrente de la escuela, el esperar un, dos tres y salir corriendo hacia las tortas Don Polo y apurar el paso porque estábamos en recreo, las clases de cocina donde preparábamos cosas para nosotros deliciosas y que nos comíamos en un, dos tres, los días de ese patio tan grande donde corríamos a sabiendas de que algún día habríamos de tener memoria, los tantos recuerdos, las chavas que nos querían y las muy alzadas, los chavos que observaban cómo crecíamos y nos salíamos por la misma puerta de entrada, escapadas, refugiadas en la creencia de que allí, cada quién hacía lo que queríamos. Y nos fuimos, nos fuimos a tantas cafeterías, a correr desaforadas porque la experiencia de nuestra juventud era crecer y experimentar, darnos cuenta que un año y otro comenzaron a esfumarse, en pruebas, en exámenes, en señales secretas, en bombitas de olor, en la oficina del profesor Vizcaíno mientras el tiempo como pincelada pasó y llegó el momento de graduarnos, de morirnos de risa, de sentir que todo seguiría igual.
Cómo no regresar a las noches de los bailes de gran gala cuando pom, pom, el corazón se nos salía del pecho porque éramos señoritas a la espera del gran príncipe azul que algún día llegaría mientras la banda tocaba, "There is a house in New Orleans" y bajo el eco de "Credence" aparecían los chavos a sacarnos a bailar, tan vívido todo, tan de rebelión, tan de ser libres y únicas porque 1968 y 1969 fue de abrir la caja de Pandora y sacar todos los trapitos al aire, romper cadenas y ser libres, libres, libres.
Con gran bombo y platillo, nosotras de holanes moraditos y tanto listón nos graduamos, con chambelán y gran cena, con esa foto que perdura y allí estamos, somos todos y cada uno, en el aeropuerto ya muy de mañana y mirando el amanecer en la Diana y en el aeropuerto. Dijimos que sí, ya maduros, listos para una vida que fue y sigue siendo muy diferente para todos, aunque lo que sí quedó fueron todas esas vivencias, locas, desaforadas, únicas, agarradas de los pelos, de risas y carcajadas, las tantas arañas, los maestros, el huarache veloz, entre Shulamis y Frida, entre Judy y Jenny, entre Susi y Aída, entre Jackie y Dina, las locas carreras para distinguirnos, ser alguien, correr entre el tiempo y ahora sentados muy quietos, han pasado ya tantos años, hacer una pausa.
Aquí y ahora el mundo que tantísimo ha cambiado, los que ya no están, lo que dijimos que nunca jamás habría de volver a pasar, un mundo de cabeza, desigual, inexorable aunque siempre la generación 69 intentando ser, preguntándonos de verdad, que botón no se apretó, dónde hamacar los tantos lindos recuerdos, nuestras viejas caminatas, Dobe, Judy,¿están?,Mervich de tanto corazón abierto, Schmilik y ese inolvidable fin de semana que nos llevó a tantos a Morelia, mi queridísimo Marcos, Edna, Belinda, Arturo tan quieto y siempre tan callado, Salo, las todas Rebecas, las tantas Miriams que aunque hoy no esté, los pienso, los recuerdo y los llevo a todos y cada uno en mi corazón por siempre.
Queridísimos amigos y amigas,
Muchas gracias, en verdad estuvo muy emotivo, yo hace 60 años que no veía a muchos de ustedes, fue increíble.
Muchísimas gracias por su organización y su laborioso trabajo, no podía haber podido quedar mejor.
Espero con mucha ansiedad todo lo que nos van a mandar, ha de estar espectacular.
Hola Todos,
Yo me recuerdo con mucho cariño a nuestra maestra de 1ro de primara, la maestra Corona, con mucha paciencia me enseño a escribir correctamente con la mano izquierda sin forzarme a escribir con la derecha. La quise mucho.
Saludos
SAN LORENZO 290
HE AHI UNA DIRECCION,
UNA DIRECCION MUY EMBLEMATICA
TATUADA EN MI CORAZON
POR UN MILLON DE RAZONES
AHÍ VIVI MI INFANCIA,
MI ADOLESCENCIA
AHÍ CELEBRE ENCUENTROS SAGRADOS
ESCUCHE Y VI MOMENTOS INOLVIDABLES
EN LA VIDA SIEMPRE HAY BUENO Y MALO
DOLOR Y ALEGRIA, LUZ Y OBSCURIDAD
SIEMPRE HE TRATADO DE IRME POR LO
BUENO Y POR LO ALEGRE.
… Y EN ESE LUGAR
ENCONTRE TANTO BUENO Y LUMINOSO
QUE SIEMPRE COMPENSO LO OBSCURO.
AHÍ EL DESTINO
ME DIO MIS MEJORES AMIGOS DE
ESE ENTONCES, DE LA SEMANA
PASADA, DE HOY Y DE MAÑANA
DON LUIS PORTENY, DON BERELE FLEISHER, DON NATAN ADLER
AHÍ ME EXTASIE CON LAS BELLEZAS DE LINDA, LIZY, SHULAMIS, YOLIS, HAYA, LAS ANITAS DOBE, LAS REBECAS, ROSITA Y TODAS,
SI HUBIERA PODIDO HUBIERA SIDO NOVIO DE TODAS.
AHÍ JUGUE GRANDES PARTIDOS
CON SUPER ATLETAS COMO POPPER, LIFSHITZ BANK, DONDE ECHABAMOS TODO LO QUE TRAIAMOS ADENTRO
AHÍ DESCUBRI LA GRANDEZA DE LA VIDA Y LA AMISTAD
GRACIAS A CADA UNO DE
USTEDES Y QUE D’ LOS BENDIGA.
LOS QUIERO.
MAURICIO DRYJANSKI
Queridos compañeros.
Yo solamente tuve dos años de convivencia con la Generación CIM69: 2o
y 3o de secundaria.
Si bien es cierto que solamente les acompañé durante 2 años,, también
es verdad que fueron 2 de los años más intensos de mi vida.
Esos 2 años en la Ydishe, me han dado la oportunidad de participar en
la organización de nuestros eventos quinquenales. Si bien es cierto
que algunas veces me siento ajeno, con solo 2 años de convivencia con
compañeros de generación que pasaron juntos toda una vida, desde
kinder hasta prepa y que mencionan nombres de profesores y viejas
vivencias, también es verdad que ese grupo de organizadores me ha
hecho sentir parte integrante de ésta generación. Lo cual les
agradezco muchísimo.
En esos 2 años, 1965 y 1966:
Crucé la barrera de la infancia a la adolescencia.
Tuve a mi primera novia, .
Quedaron amores adolescentes perdurables.
Pero sobre todo y sobre todo: en esos dos años, eché raíces y cultivé
mi amistad con mis amigas y amigos de toda la vida. Amigas y amigos
que a partir de entonces y hasta hoy, son mis mejores amigas y amigos.
No hay duda, después de tan solo dos años, la Ydishe quedó marcada
como una etapa fundamental de mi vida!!!
Muchas gracias a todos por organizar tan exitosa celebración!
Siempre hemos convivido con mucho cariño y tendremos siempre gratos recuerdos !
Ojalá que sigamos disfrutando de estos convivios por muchos años!
Los quiere y aprecia,
Lili Tishman (Deicas)
Hola tengo una pregunta.
La última vez que fui, habiendo yo salido en 1o. De secundaria y esperando ver a mi compañeros. Me encontré con los abuelitos de estos.
Será q nos estamos volviendo viejos?
EPÍLOGO
Nuestras vivencias desde ese entonces... Catorce años de recorrido en nuestra escuela, en nuestras vidas. Han sido tantas experiencias vividas. Muchos conocimos el amor en esos años, en esta escuela. Tejimos amistades que nos acompañan hasta el día de hoy: mirémonos ahora, en nuestra alegría y el cariño que nos unen.
Hemos puesto nuestra mirada en ese entonces, con los recuerdos de ayer y de ahora, cincuenta años después. Mirando con ojos de abuelos, con nuestras historias de niños y jóvenes. Con nuestra risa de siempre. Nuestra mirada y saberes de adultos.
Recibimos mucho en esos años de escuela: aprendimos a vivir, a pensar, a cantar, actuar, hacer travesuras, irnos de pinta. Tantas experiencias dulces que nos calientan el corazón. Pero también vivimos tristezas, sufrimos heridas, muchas sanaron con el tiempo, otras dejaron su marca y quedaron doliendo hasta la fecha.
En este aniversario de oro, perdonémonos por los errores que hayamos cometido y
celebremos con el corazón abierto de gusto. Y brindemos:
Baruj atá Adon-i she hejyanu vekimanu vehiguianu lazmán haze.
IDISHE SHUL IN MEXICO
Main Idishe Shul, recuerdos que marcan.
La escuela en que pasé 14 años de mi vida, que me vio crecer. San Lorenzo 290. Creciendo, fui recorriendo los diferentes pasillos, salones, escaleras de la escuela. Desde el Kinder, con su patio rojizo, así lo recuerdo, y su pequeño jardín, hasta comenzar con el uniforme : jumper azul marino, blusa blanca, delantal de cuadritos azul y blanco, calcetas blancas y zapatos negros con blanco, luego negros: comenzar la Primaria, caminando por esos pasillos con mosaicos cuadrados gris y blanco. Las puertas verdes de los salones, con letreros en Yidish y Español, los pupitres verdes. Formarse antes de entrar a clase: primero éramos puras niñas en mi salón, en Segundo año ya fue mixto y más divertido. El patio grande de la Escuela, sus asta banderas en medio, primero frente a la alberca que se volvió pronto Preprimaria, sus hermosas palmeras en cada esquina de ese cuadrado, las escaleras y entrada al Comedor, con sus tacos de frijol y quesadillas de papa, sus salsitas y mostaza aguada para los tacos y cacahuates. Sus enchiladas de mole a $2, las trenzas a .50centavos, el Spur. Los charritos, las paletas de sartén con chocolate cubiertas con papel azul plateado. La cooperativa, subiendo unas pequeñas escaleritas, con toda la papelería que necesitaras… El segundo piso, accediendo por esas majestuosas escaleras, una de cada lado, que albergaban la Secundaria y la Prepa y allá al final, la Biblioteca. Nuestro uniforme cambiaba, ahora falda azul y luego gris con sweater azul marino. Fui recorriendo toda la escuela a lo largo de los años. La ceremonia de las banderas los lunes: la formación: las filas de mujeres al lado de la fila de los hombres, las clases de los “grandes” frente a nosotros, mirarnos los unos a los otros, los discursos de los directores, las premiaciones, los elegidos para desfilar e izar las banderas. Los cantos de los himnos, las ceremonias de las alegrías y tristezas. Las festividades, los forshtelunguen, de celebraciones judías, de Israel y de México.
En la Idishe fui construyendo una identidad y sentidos de pertenencia como judía, como mexicana, y una conexión con Israel. Como generación de la posguerra y primera generación nacida en México, lo vivía como un país libre, prometedor. Crecí con la idea de un futuro abierto a muchos mundos y proyectos: México desarrollándose, las carreteras que llevaban a tantos lugares del país, del coche y el tranvía al tren, y luego al avión… la imagen de progreso permeaba el ambiente. Israel forjándose, sacando agua al desierto, los kibutzim y moshavim haciendo brotar naranjas, algodón… nutriendo y cosechando a la tierra de Israel, Eretz Jalab UDvash; creciendo orquestas, universidades, la ciencia…. La idea de un futuro abierto y prometedor, ligada al estudio de muchos pasados: desde el Tanaj, con sus ideas, normas y valores que nos forjaron desde los principios del mundo relatado, la yidishe gueshijte y la historia de muchos pasados de nuestra historia, y sobre todo, el recuento y elaboración de ese pasado reciente de la segunda guerra mundial y del Holocausto. Las guerras de Israel por su sobrevivencia. Conocí los significados de las guerras, las viví a distancia.
El estudio de ese pasado reciente que representó en mi un presente permanente que se fue transformando y complejizando a medida que crecía. Una historia difícil de entender, difícil de aceptar. Conocer la historia a partir de los libros y los escritos: los “conspectn”, a partir de la música y las canciones, los poemas e historias que nos hablaban de otros mundos, de los Shtetlaj y su vida (me encantaban los cuentos de Sholem Aleijem, de Peretz), la fantasía de “Forn cain Amerique”, el sueño del nuevo mundo en América, -al que yo pertenecía- ligado con los hechos identificados de los shtetlaj destruidos, de los pogroms seguidos de guettos seguidos de campos de concentración, seguidos de muertos, seguidos de sobrevivientes… Historias dolorosas difíciles de asimilar, estudiadas a partir de lecturas, escenificadas en los forshtelunguen en los que cantábamos canciones, poemas de los guettos, como si tomando el lugar de los muertos pudiéramos asimilar el dolor de la historia y trascender difundiendo las palabras, música, dolores de los que se perdieron. Escenificar historias que eran difíciles de ser habladas entre nosotros, en las familias, con los sobrevivientes.
Vivir la esperanza de Israel como presente y futuro reivindicador.
El pasado viviendo en mi presente complejo de México en crecimiento, sus potenciales, y la historia difícil de entender de vivirme como otra una diferente en mi país, hablando español –el yidish era en la escuela- … adaptarse al siglo XX y no vivir en la antigüedad… pero… y los Yidn fun Moishes gloibn… que acabaron desaparecidos, aniquilados? O exiliados? Hasta dónde el judaísmo y qué con su relación con el sionismo? Y las raíces con México? Su historia, desarrollo político y social que también aprendí en la Idishe.
Adaptarse y acomodarse… Ante mis dudas, la escuela me ayudaba a ir integrando mis identidades y sentidos de pertenencia. El Lerer Ferdman, me enseñó a pensar. Entendí y viví el cuestionar y discutir como manera de relacionarse y conocerse. El pensamiento como forma de Ser de un judío. El cuestionamiento como parte básica para pensar y comunicarse.
La dulzura del More Raviv. Ese hombre tan grande a mis ojos de niña, con un ojo azul y el otro café, sus pies tan grandes, él mismo tan alto, que se enrollaba como serpentina todos los días para saludarme, haciéndose chiquito, emanaba ternura. Le conocí su bondad y dulzura en esa mirada de ojos de colores y sentimientos diversos, sin tintes de amargura habiendo vivido una guerra y perdido un hijo en México. Su mirada dulce, y triste, siempre mirando al frente y a los ojos de los demás, fue un ejemplo de vida.
Las amistades forjadas en la Idishe, desde kínder hasta prepa, me han acompañado, muchas, a lo largo de toda mi vida. Con ellas he compartido momentos de gran alegría, compañerismo y buenos consejos, apoyo y ayuda en momentos difíciles. A esas redes humanas, maestros y amigos, les estaré eternamente agradecida.
Muchas gracias a ustedes queridos compañeros amigos !
Fué extraordinario todo.
Nl cabe duda cuánto cariño y esfuerzo invirtieron en este festejo.
שהחיינו !
שנזכה בקרוב .
Dios quiera que nos podamos reunir pronto con salud y bienestar.
Podrian ser tan amables de transmitir a todos mis mas profundas disculpas por no haber podido llegar -como era mi deseo- y mis mejores deseos para que todos esten muy bien y nos podamos reunir pronto nuevamente?
GRacias.
Daniel Ajzen
Nuestros maestros de la Idishe 1956-1969. Una visión cronológica y personal.
Introducción
He estado reflexionando durante semanas y he llegado a la conclusión de que necesito externar mis recuerdos y vivencias experimentados durante 14 años de mi vida. 14 años fundamentales y críticos en mi desarrollo y evolución. Mis queridos compañeros siempre me comentan que tengo una “buena memoria” de aquellos años. Como consecuencia he decidido sacar a la luz esos recuerdos con la advertencia de que son experiencias y juicios personales con los cuales se podría no estar de acuerdo y por lo tanto expreso mi respeto si alguna persona pudiera disentir sobre mis opiniones.
1956
Mis recuerdos son vagos. En cuanto a maestros, casi no recuerdo nada. En aquella época, el control de los esfínteres era un asunto crucial. Pobre de aquel que le ganara la del uno, o por aún, la del dos. Quedaríamos marcados como pishones o cagones.
Nuestra forshtelung de fin de año se llevó a cabo en el Teatro del Bosque.
1957
La lererke Sheindl Garalnick era tan joven, que probablemente nos llevaría 12 o 14 años. Hoy en día ella luce mas joven que muchos de nosotros. Cuando la encuentro, ella me habla sobre la generación de los Bereles, además de prohibirme terminantemente que mencione que fue nuestra lererke de Kinder Grande.
Como olvidar a Carmelita, que nos acompañaba al piano en nuestras primeras incursiones en el mundo de la música y los forshtelungs, que en ese año se llevó a cabo en el teatro Esperanza Iris.
1958
Primero de primaria. Íbamos a aprender a leer y a escribir. A mí me tocó Primero B, un grupo de puros hombres (aquellas ideas anacrónicas de Shulgaser). Era la primera vez que seríamos evaluados y calificados. Personalmente eso me apanicaba. La maestra Amalia Corona la veíamos como un personaje del siglo XVIII. Recuerdo su aroma a perfume barato de la Farmacia París probablemente. Era estricta y golpeadora. Como muchos maestros de aquella época.
1959
Ya para segundo la escuela decidió que los grupos serían todos mixtos (mujeres y hombres). La maestra de Español era Amalia Gonzáles Sánchez, típico producto salido de las filas del magisterio nacional. Planas y mas planas. Tareas y mas tareas.
El Lerer Sandler probablemente no tenía exactamente la vocación docente y ahí empezamos a aprender como jorobar la paciencia de nuestros docentes. Era un buen ajedrecista.
La Morá Lili Braun. Era muy joven y muy guapa. Viéndola a ella es como empecé a hacer mis pininos en cuanto a relacionarme con el sexo opuesto. Nuestra primera Mora de Hebreo.
1960
El maestro Navarro de tercero era otro golpeador, sádico e impulsor obsesivo de la competencia entre nosotros. Aquella competencia que en ocasiones nos causaba tanto daño en nuestras relaciones de compañeros.
Nuevamente el Lerer Sandler. Le decíamos “el jitomate”. De ese color se ponía cuando se enojaba. Era de mecha corta. Y nosotros, vaya que lo disfrutábamos.
Recuerdo como si fuera ayer nuestras mochilas. Pesaban el doble que nosotros y había que cargar con ellas todos los días.
1961
Amalia González Sánchez repite como maestra en cuarto. Su obsesión radicaba en hacer todo lo posible por que llegáramos todos “preparados” a Quinto de Primaria por si nos tocaba la temible María de la Paz.
Oootra vez Sandler. Frases tan célebres como: Arois fun klas, Sputnik (en realidad era Paskutniak). Una vez estampó a Jerry contra la puerta. Se lo olvidó abrirla. En su frenesí color jitomate, además de manera injusta, pues Jerry era un verdadero santo, omitió la susodicha apertura. Jerry, hasta la fecha conserva las secuelas de tan trascendente acontecimiento.
Durante estos años había maestros que nos impartían materias adicionales: Juanito en Canto (lo digo en diminutivo porque así fue su trascendencia). Peynador en Dibujo. Sandoval en Gimnasia. Quique, el prefecto principal y substituto eterno cuando faltaba algún maestro.
1962
Los augurios de Amalia González Sánchez se hicieron realidad. Era el turno de María de la Paz en Quinto. He platicado con varios compañeros respecto a este tema y se que algunos no estarán de acuerdo con mi postura. Si quisiera yo definir que persona marcó la huella mas profunda en mi formación en la Idishe, sin duda me estoy refiriendo a María de la Paz. Entramos todos apanicados. Ella era dura, estricta, agresiva verbalmente, implacable, inquebrantable. Sus adjetivos los recuerdo hasta la fecha: Zoquete, mueble sobre mueble. Como olvidarlos. Recuerdo que en el primer mes saqué 2 en Geografía. Estaba prohibido llegar sudado a su clase después del recreo grande. A falta de futbol, nos volvimos profesionales en “tapados” con estampas. Con ella aprendí que para lograr metas en la vida había que trabajar, y duro. A pesar de su dureza, al día de hoy le sigo guardando un inmenso agradecimiento.
Nuestro Moré era el Lerer Austriak. Tenía que lidiar con la incomodidad de que su hija Rita fuera también su alumna. Recuerdo que cuando estudiábamos Jumash el nos había jurado que todo lo que se relataba era cierto. La creación del mundo, el Gan Eiden, la costilla de Adán, todo.
1963
Aquí empezamos nuestra segunda mitad en la Idishe. Tuvimos a Arturo Rivera en Sexto. Después de pasar por María de la Paz, Rivera era pan comido. Regalaba puntos. Para ser el primer lugar como Ofelia, había que tener 10 de promedio mas 60 puntos a favor. Ofelia era el cerebro, Rebeca Rochman el cerebelo y Jacquie Fortes el bulbo raquídeo. Nos pasamos el año preparando apariciones artísticas. Día de las Madres, Batalla de Puebla, Independencia, Revolución, etc.
La Lererke Mitastein tuvo que enfrentar algo parecido a lo del Lerer Austriak. Su nieta Frida era su alumna. Ella siempre argumentó que Frida nunca gozó de un trato preferencial.
El Moré Raviv en Hebreo. Tuvo que lidiar con la reciente desaparición de su hijo en un accidente que todos recordamos con gran pesar. Era un pan de Dios.
Este fue el último año que celebramos el día del niño. Nuestra época de la inocencia llegaba a su fin.
1964
Entramos a la Secundaria. Un maestro para cada materia. Ya no salíamos a las dos, sino a las cuatro. Al principio terminábamos mareados. Recuerdo a la “Titina” en Español, De la Vega en Inglés: Ai espick inglis. Hierro en Matemáticas. Decía que era tuerto porque una vez jugando a las canicas, lo habían despelucado. Según el se sacó un ojo para seguir teniendo parque. Tenía un tino impresionante para tirarnos gisazos y dar en el blanco. No recuerdo que haya agredido a ninguna compañera.
Jane Friedstat en Idish. Se las arreglaba como podía para mantener la disciplina. La Monroy en Historia. Poncelis en Carpintería, Ross (Kilowatito) en Electricidad, Miranda en Deportes. La Vizcondesa de Mirachueco, Mira Mira y no ve Nada era nuestra Morá. Escalante en Civismo, pura pachanga relacionada con las Olimpiadas de Tokio.
Casi se me olvida el maestro Toledo Bello en Geografía. Seguro el nombre no les dice nada. Pero al mencionar su mote “Chespirito”, todo mundo lo recordamos. Mucho güiri güiri y poca materia.
1965
Segundo de secundaria. Guerra, el “pmoqué de la ecuación” en Matemáticas y Dibujo Constructivo. Llegaba a la escuela en un troncomóvil legendario. Cedillo en Geografía.
Rosario Gutiérrez Eskildsen era paisana de nuestro actual presidente y nuestra maestra de Español. Tenía frases célebres: “baha la patita, mijito” “con roho”. Después de la buena ortografía que nos transmitió María de la Paz, lo suyo no era mas que un reforzamiento.
El Moré Shamai Golán era todo un intelectual y escritor de fama en Israel. Lamento mucho la manera como desaproveché sus enseñanzas.
El Maestro Porfirio Alarcón era una figura mítica de la escuela. Recuerdo que ese año cayó enfermo y desgraciadamente falleció. La Secundaria de la Idishe no volvió a ser la misma después de su deceso
Mención especial para el Maestro Miguel Aceves García. No, no era cantante. Era el famoso “Escochebre”, maestro de carpintería. Nuestra jutzpe llegó a niveles insospechados con él. Como olvidar los diálogos “respetuosos” con Back o con Cukiert. O sus cátedras sobre la Biblia.
1966
Último año de Secundaria. Hugo en Química. Todos los elementos de la tabla periódica eran dúctiles y maleables. La Huga, su sobrina, en Física. La Lererke Shidlo en Yidish. Telésforo en español. Silvia Aronovich saltó a la fama gracias a el con su inolvidable declamación de “Soy Paquito, no haré travesuras”.
La primera teacher en serio que tuvimos fue la “Lolita”. Sus piernas eran espectaculares.
Soy Matemático de profesión, y puedo mencionar sin temor a equivocarme, que Andrés Baca Canales fue el mejor maestro de Matemáticas que nunca tuve. Baca era fanático del Baseball y le iba a los Tigres. Se había agarrado de puerquitos a Fleisher, Popper, Waisburd, etc. (ninguna mujer, por cierto).
1967
Empezamos la última etapa: La Prepa. El calendario escolar empezaba a deslizarse para poder migrar a el ciclo septiembre-junio en vez de febrero-noviembre con el cual estudiábamos hasta finales de la secundaria. El Lerer Ferdman nos impartía las clases de Yidish durante los tres años de la Prepa. Hasta la fecha me arrepiento del poco caso que le hice. ¡Cuántas enseñanzas me perdí!
La maestra Huerta de Historia era una verdadera eminencia. Poncelis impartía Español: Utilizaba una sátira refinada. Solís, de Física, manejaba la técnica del reforzamiento negativo. Cada mes ponía en el cuadro de honor al peor alumno. A veces era Bank, A veces Lifshitz, a veces yo.
Teníamos a Rebeca, un verdadero monumento en Actividades Estéticas. Era la única materia donde los hombres nos sentábamos hasta adelante en el salón de proyecciones. Vaya que si teníamos las hormonas encendidas.
La maestra Rayas impartía la materia de Dibujo de Imitación. Yo pasé de panzazo y de milagro. Domínguez nos enseñaba Matemáticas. La Yurén, lógica. Era buena maestra. El “Greps” de Geografía se cocía aparte. Recuerdo como si fuera ayer la actuación digna de un Óscar que tuvieron Diner, Cukiert y Kuriansky en su clase.
1968
El año olímpico y el más trágico de nuestra existencia hasta entonces. Nuestros compañeros que se habían ido a la Prepa 4 o a la Vocacional 2 estaban sin clases por el movimiento estudiantil. Venían casi todos los días a visitarnos.
Probablemente era el año que tenía una carga académica mas densa. La Ortega en Historia. El Súper Crucero Trasatlántico en Etimologías Greco-Latinas del Español. Cuando pasaba lista contestábamos “a bordo” en vez de “presente”.
Carrillo era el maestro de Biología. Ahí supimos por primera vez que era el ADN. Le gustaba comer víbora de cascabel. Alguna vez le encargó a Moti Shuster que le trajera unas latitas de “ratl esneik” desde el otro lado.
El maestro Quique Espinosa de Anatomía, Fisiología e Higiene nos mandaba a la Tafelov cuando nos portábamos mal. Ahí conocimos que los pendejos no son como los creíamos que eran. Formaban parte del aparato reproductor de la mujer. Con Domínguez aprendimos Geometría Analítica.
El Moré Tamari daba Hebreo. Nunca le hicimos mucho caso. El “Huarache Veloz” era nuestro maestro de Química
1969
Nuestro último año en la Idishe. Nuestra despedida. Nos dividimos por áreas. Como yo quería ser Químico (luego cambié de opinión) me tocó el área 2.
La Maestra Paty nos daba Literatura Universal y Literatura Mexicana e Iberoamericana. La “Lolita”, Psicología. Yo me creía casi casi un nuevo Sigmund Freud. Llevábamos Derecho (que aburrimiento).
Nuestro maestro de Física era Carlitos, un chavo como tres o cuatro años mayor que nosotros. Fue el primer profesor que nos atrevimos a tutear. Vaya que si rompimos un paradigma. Domínguez nos dio Cálculo Diferencial e Integral.
El Maestro Higuera nos enseñó Química Orgánica. Recuerdo una de sus frases célebres: Llegamos al capítulo mas interesante y mas sabroso: Los alcoholes.
Conclusiones finales
Estoy consciente de que seguramente tengo muchas omisiones. Hay maestros que no me vienen a la memoria o probablemente no he mencionado porque dejaron poco en mí. Hay otros que no tuve la suerte de tener y se que para algunos compañeros fueron importantes. Menciono a Luz Villasana, La Sansores, La Garfias, La Corona (hermana de Amalia) en la primaria. Dominguitos y Kovalsky en la secundaria. El maestro de Sociología de la Prepa (no recuerdo su nombre).
Quiero hacer especial mención de Ángel Vizcaíno, nuestro querido Director de Secundaria y Prepa. Un tipo recto, honesto, carismático. Cuantas veces no nos mandó a la peluquería y nos leyó la cartilla.
Deseo concluir diciendo que afortunadamente tuvimos en buen número de maestros que eran de verdad líderes en sus respectivos campos. Algunos de ellos eran inclusive autores de los libros de texto que llevábamos. La Idishe era considerada como una de las escuelas de mejor nivel académico en México. ¡Qué tiempos aquellos!
RECUERDOS IDISHE
- Recuerdo que en Primaria para ver si eras candidato para ingresar a las filas del coro, el Profesor Juanito nos pasaba al frente, uno por uno junto a su piano y nos pedía que cantáramos la frase del himno “ y retiembla en su centro la tieeeeerra”… no tardó ni 2 segundos en decirme que me vaya a jugar futbol.
- En 2º. o 3º. de primaria mi Mamá me dio $20.00 para comprar un libro, creo que era de Idish, que nos pidieron para el curso. Yo metí el dinero en mi estuche de lápices y a la hora del recreo que quise ir a la Cooperativa a comprar el libro, saco mi estuche y “surprise” no estaban los $20.00; supuse que no los metí en el estuche y que se me perdieron. Al día siguiente mi Mamá me vuelve a dar $20.00 y me pide que no los vuelva a perder, los meto en mi estuche y nuevamente a la hora del recreo saco mi estuche y no está el dinero, pienso y pienso y no encuentro la respuesta, los volví a perder. Increíblemente mi Mamá vuelve a confiar en mí y qué creen, nuevamente no encontré los $20.00, por supuesto que al día siguiente ya fue mi Mamá a la escuela y compró el libro. Bueno pues el último día que asistimos a la escuela de San Lorenzo en tercero de Prepa, día de los Mariachis, estábamos varios comentando anécdotas de nuestro paso por la Idishe y yo comenté que tres veces se me perdieron $20.00 y nunca supe cómo, pues increíblemente un compañero que estaba escuchando me confesó que él sustrajo los $20.00 de mi estuche las tres ocasiones y ese día, que fue un día de mucha emoción, el último día en la Idishe, tuvo la valentía de confesármelo. Hay que tener mucho valor para aceptar algo así y yo le agradecí y reconocí la confesión.
- En 4º. De Primaria corriendo desenfrenadamente en el patio central de la escuela choqué sin querer con una Maestra que no conocía pero que se enojó muchísimo conmigo y me agarró para llevarme a la Dirección; en el camino se topó con otra Maestra y yo aproveché un descuido y me fui corriendo huyendo de la Maestra. Vaya sorpresa que me llevé cuando unos meses después, de hecho fue en el primer día de clases para entrar a 5º. De Primaria que, como todos los años, nos formaron en hileras en el patio central por clase, los del A, los del B, los del C y llegaba la Maestra o Maestro que asignaban a cada clase para llevarnos al salón. Pues sí, adivinaron, me tocó la Maestra con la que choqué unos meses antes y que me le “pelé” y sí, adivinaron otra vez, era la famosa y temida María de la Paz que en ese momento conocí. Ya se imaginarán mi miedo a que se acordara y me reconociera pero afortunadamente no lo hizo.
- En 5º. de Primaria, con María de la Paz, ella hacía una pregunta la cual teníamos que responder inmediatamente anotando la respuesta en un cuaderno, teníamos que pararnos y acercarnos a su escritorio para que nos califique, solo había 2 opciones, o 10 o 0 (cero) y solo calificaba a los primeros 10, o sea que si no fuiste de los primeros 10 en acercarte a su escritorio, tu calificación en automático era 0, aunque tuvieras correcta la respuesta.
- María de la Paz nos formaba afuera del salón de clase todas las mañanas para que le enseñáramos que llevábamos los utensilios completos, regla, lápiz, compás, transportador, color rojo… y no le gustaba que llegáramos sudados y desarreglados después del recreo, así que ese año en lugar de ir a jugar futbol, lo dediqué a jugar cochecitos con los dos Nathanes, Adler y Shterenberg y a jugar tapados.
- En una ocasión en secundaria, no estoy seguro si segundo o tercero, estábamos con la Lererque Friestadt y llegó el mismísimo Dr. Shulgasser a entregar un premio a un alumno que se había destacado , pidió al alumno Zalmen Lifshitz que pase al frente. ¡!!!!UUUPS dijo la Friestadt, Dr. Shulgasser, Zalmen no está, perdón pero lo acabo de expulsar por portarse mal, a ver Berl, ve por Zalmen y tráelo rápido. No me fue difícil encontrar a Zalmen, obviamente estaba en el “campo verde” jugando futbol y le dije: Sammy vente rápido que te llama el Dr. Shulgasser, casi se hace en los calzones porque yo no le comenté para qué lo llamaban, jajaja.
- En segundo o tercero de Prepa, muy pocos compañeros tenían coche, uno de ellos era Joaquín Jachimowitz, tenía un Falcon rojo, en una ocasión salimos de la escuela y Joaquín nos iba a llevar a no me acuerdo dónde, su Falcon estaba estacionado sobre San Lorenzo en la misma acera de la escuela en medio de otros dos coches, nos subimos al coche dos adelante y tres atrás, Joaquín comienza la maniobra para salir, mete reversa y voltea hacia atrás y todos hicimos lo mismo, nos volteamos hacia atrás para “echarle aguas”, presiona el acelerador Joaquín y PUUUMM!!! el Falcon avanzó hacia adelante e impactó al coche que lo precedía, un clásico error de novato, en lugar de meter reversa metió segunda o quién sabe qué otra velocidad, lo simpático es que todos volteamos hacia atrás y el coche se fue para adelante.
- Una de mis más “aventadas” travesuras en la Prepa, creo que en 2º., con el Moré Tamari, en la pared del salón de clase que daba hacia el pasillo de la Prepa y pegado al piso había un agujero; tenía yo un cohete de esos que los prendes y salen disparados haciendo ruido recorriendo el piso, creo que se les conoce como “buscapiés”, le pedí al Moré permiso para salir y en el pasillo prendí el cohete y lo pasé por el agujero hacia el interior del salón y me eché a correr hacia la Tafelow. Solo imagino lo que pasó adentro de la clase con el cohete corriendo entre los pupitres y haciendo ruido, unos momentos después abre la puerta del salón Tamari y se asoma al pasillo para ver quién echó el cohete, yo en ese momento ya salía de la Tafelow caminando en dirección al salón y me preguntó el Moré si vi quién echó un cohete y por supuesto que le dije que no, no sé si me creyó o no, pero la verdad que era muy ingenuo y buena persona, no tuve ninguna consecuencia pero hoy que lo pienso me da lástima de cómo nos burlábamos de algunos maestros.
- Uno de los últimos días de la Prepa, probablemente estábamos en exámenes, un grupo de cuates estábamos en la “chorcha” con Vizcaíno y nos contó el siguiente anécdota, no sé cuántos se acuerden de esto. En un un examen, si no me equivoco del Maestro Poncelis, una de las Gerson , dos generaciones adelante de nosotros, llevaba un acordeón y la cachó el Maestro, la Gerson sin pensarlo dos veces se metió el acordeón al brassiere, se acercó el Maestro y le pidió el acordeón, ella dijo que no tenía ningún acordeón. Ante la negativa de la Gerson, Poncelis la llevó con marcaje personal ante Vizcaíno y le contó lo sucedido. Vizcaíno le preguntó a Poncelis, está usted seguro de lo que me dice? El maestro contestó que sí y Vizcaíno le pidió que se saliera de la oficina y se quedó solo con la Gerson. Ya solos se presentó el siguiente diálogo:
- … Srita. Gerson deme de favor el acordeón.
… No tengo acordeón Profesor Vizcaíno
… Está usted segura?
… Sí estoy segura
… Ok en ese caso, ¡desabróchese la blusa!
… Cómo????
…!Que se desabroche la blusa!!!!
… Después de pensarlo un momento la Gerson introduce la mano a su sostén y saca el acordeón.
- Otros recuerdos como cuando dejamos en la cajuela del coche a Boris Diner toda una clase, eso estuvo muy cruel, o cuando en medio de una clase en Prepa se oyó un chiflido de arriero que venía desde el patio central y se paró Derza y dijo ahorita vengo, es mi Mamá.
Gracias!!!
Siete letras que tienen un gran significado
Hoy, festejamos 50 años de estar juntos como Generación, juntos y a la vez separados. Cada uno de nosotros viviendo diferentes experiencias en sus vidas, experiencias buenas, malas, fáciles, difíciles, alegres, tristes, pero siempre con grandes aprendizajes que cada uno hemos atesorado durante el camino
de nuestras vidas.
Al llegar a estos momentos, nosotras, las CUATRO, solo podemos decir:
“GRACIAS IDISHE”
Gracias por enseñarnos el significado y el valor tan grande de la palabra “Amistad”. Amistad que surgió y la sembramos, en los salones de clase, en los recreos, en las ceremonias, en los rincones de tus paredes y en cada uno de tus espacios. Gracias por darnos la oportunidad de vivir juntas un sinfín de momentos inolvidables.
Después de 50 años, seguimos juntas aprendiendo y valorando cada momento de nuestras vidas como amigas.
El tiempo pasa y la vida continúa, pero siempre permanecerás en nuestros corazones por haber creado una diferencia en la vida de cada una.
GRACIAS!!! GRACIAS!!! GRACIAS!!!
Anita Goldberg, Ana London, Rosita Goldberg y Anita Feldman
Yo quiero felicitarlos a todos y cada uno de ustedes porque estuvo increíble. Lleno de amor entrega cariño. Me fui feliz. Somos una gran generación Gracias gracias gracias
Memorable!!!!
Muchas gracias a ustedes por su increíble organización cariño y tanto poder de convocatoria!
Ana
Fue una n evento precioso.
Muchas Gracias!!!
Muchas gracias a ustedes! Gracias a su arduo trabajo y extraordinaria logística, fue posible este emotivo encuentro.
No hay palabras para agradecerles este emotivo encuentro
Gracias a todos ustedes por organizar esta celebración, estuvo increíble
Fue un gusto verlos y compartir momentos que nos unen
No cabe duda que somos una generación única
Un abrazo
Aída Brener